Taiwan, Parque Nacional de Taroko: Un sendero prohibido

La carretera por el rio es muy linda, pero hay pocos lugares donde uno puede parar a tomar fotos, la carretera es estrecha y hay bastante tráfico.  En muchas lugares se advierte de rocas que pueden caerse, aquí también. Esta es una tierra de terremotos y tifones, pero no hay muchas opciones en donde se pone la carretera, aunque si construyen túneles nuevos.

La caliza es porosa y desde la tierra sube un afluente

Parqueamos el carro en un lugar de camping y empezamos nuestro camino. Aquí estamos con otros, muchos son turistas.
 Mikko y Sissi eligen unos senderos poco usados. Antes de llegar al fin del sendero, nos desviamos a uno con una placa que cuenta que el sendero está cerrado. Pero a Mikko es solamente una placa. Ya en unos cien metros el sendero desapareció para continuar después un pequeño derrumbe de tierra.
 Ya hace mucho tiempo del mantenimiento de este sendero y caminamos sobre rocas mojadas y lisas. Como a menudo, Mikko y Sissi esperan a los abuelos.
 La primera parte es en su mayoría subida, es más “fácil” para un sendero allí arriba. Aquí es un punto horizontal donde se apoya a una cadena para no caerse de las rocas lisas.
 Con ayuda de la cadena Tere aumenta su nivel sobre el mar.  Cuando la tierra cambia un poco menos inclinada, la cadena cambia a una cuerda de dudosa calidad.
 Algunas partes en esta subida dura tenían hasta una barandilla y escaleras deterioradas.
 Mikko hace un chequeo con ayuda de GPS donde estamos.
 Estas escaleras fueron firmes aunque no tan cómodas.


Las distancias no son tan largas, pero ganar este kilómetro nos tomó toda una hora.
Originalmente este sendero se ha hecho para militares y más tarde para la policía japonesa que controlaba las aldeas.
 En los dos lados la tierra se cayó cientos metros, recordamos el sendero a Cristo Rey en Támesis.
 Más arriba, buenas partes en cuatro patas.
 Unos cientos metros casi horizontales, pero con cuidado para no perder el equilibrio.

 Un puente nos ayudó mucho.
 Una bromelia crece en un árbol.
 Una vista a la montaña al otro lado del río. Al fondo, arriba, corre la carretera. Las nubes esconden las montañas más altas.
 Un buen punto para lavar la cara sudada. En verano seguramente habríamos tomado un baño refrescante, pero ahora estamos en invierno y la temperatura esta aproximadamente 15 grados C.
 Tere baja con una cuerda a un río seco.  En la costa pacifica de Taiwan un tifón puede llover hasta un metro de agua.
 Originalmente el sendero pasó por estos árboles arriba. Por el derrumbe el sendero se había movido a donde Tere está en la foto anterior.
 Hemos bajado un rato y la vegetación está más densa.
 Es más inclinado de lo que parece.  La escalera de madera no era muy buena, pero la usamos para ayudarnos.

En un árbol había un hueco de una rama caída.  En el hueco hay agua y los pajaritos la beben.  No son fáciles de ver por su color muy protector. Uno de los puntos más lentos.
 Ya se puede ver la meta.  El sendero termina donde el puente rojo, pero todavía falta una hora y media.

Un zoom a un pájaro.

La cuerda parecía poca ayuda en este derrumbe, pero pasamos este punto sin problemas
 Por suerte el sendero hace un giro a la izquierda donde está Sissi.
 Cansada y con mejillas rojas, pero aquí estamos.
 Pero no es todo, el camino continúa.  Vamos a nadar en una fuente termal al lado del río.  Se baja por el sendero que se ve a la derecha, pasa el río por el puente y baja al río a donde se ve a la gente.
Ya en el puente
 La fuente termal es al lado del Río Liwu.  Por la estructura se puede averiguar que antes aquí ha estado planes para un termal más fino.

 Estamos, por supuesto, en una área prohibida.  Según Sissi, así están las cosas a menudo en China.  El sendero va por un túnel de 10 metros, y si realmente quería que nadie viniera aquí, cerrar la puerta del túnel cortaría el movimiento del 100%.

Las escaleras pronto pierden su barandilla, han perdido la mitad de la madera, la roca es mojada y lisa y la caída es alta, pero bajamos


Esta foto muestra un poco como es la bajada a la fuente termal.


A veces del río saltan algunas gotas frías al bañador, pero si es relajante para los músculos cansados estar el el agua caliente, y comer algunos tomates pequeños muy dulces.

Cuando estuvimos listos para salir, empezó oscurecer rápidamente.  Por suerte Mikko tenía una antorcha para nosotros subir las escaleras peligrosas.  Pero continuaba bajando nueva gente – locales, dijo Mikko – con antorchas para bañarse en oscuro.

El último esfuerzo de subir por las escaleras al carro y a cenar en la ciudad de Hualien.