Taiwan: En el mercado y en la mesa

La primera noche en Taipei cenamos en un restaurante de sushi.  La comida japonesa no es tan fuera de su lugar en Taiwan, los japoneses mandaban en la isla desde 1895 hasta que perdieron la  segunda guerra mundial.

La cena fue excelente, más de 25 diferentes comidas, todas preparadas debajo de tus ojos.  El precio fue alto pero, comparado con los precios en Noruega, fue razonable según Mikko.  Las fotos son de móvil, por eso fue difícil tomar buenas. 


Había muchos cocineros comparado con los clientes.

En el supermercado encontramos café Colombiano.  No entendimos bien el uso de este “drip coffee”,  pero si se puede hacer solamente 5 cafés de este TWD 200 (COP 20 mil, EUR 6) es un poco costoso.

También se pude encontrar café colombiano en el café de la esquina.  La búsqueda en Google para Finca Julia en Antioquia encuentra El Laboratorio de Café de Jardín, Antioquia.

Si uno quiere tomar el metro, se pasa por un mercado de un callejón cubierto.  Sissi (Xiaozi) nos compró pescado para la cena en casa.

La cena en casa fue tan rica, gracias a Sissi. 

Por suerte el lunes y el martes fueron fiestas nacionales y nosotros salimos para el Parque Nacional de Taroko.  Como Taiwan, y especialmente la costa pacifica es muy montañosa, la última parte fue muy lento, comparado con un viaje de Medellín a Pintada, pero aún con más curvas. Por eso paramos para el almuerzo en el puerto pesquero de Nanfang Ao (en la ciudad de Su Ao).  El almuerzo funcionó así que primero fuimos en directo al mercado de los pescadores y elegimos que comer.  Con la compra fuimos a un restaurante y allí ellos lo preparan para comer.  El ambiente y el almuerzo fueron muy ricos.

 El restaurante fue muy práctico.  El plástico fijado con los clips sobre la mesa es para que se pueda poner las cascaras y los otros restos en la mesa y rápido prepararla para el próximo grupo de clientes. Tampoco fueron prohibidas las mascotas. Algo de la comida. 

Un menú fijo en un Hakka restaurante en Hualien.  Detrás de la sopa un plato con algo como tripa que no fue un suceso, aunque realmente no fue tan malo.

Tere cansada de escalar montaña, pero bien alimentada en el Hakka restaurante. 

De nuevo en Taipei, en la Montaña de Elephante antes de ir al edificio 101, la torre de 500 metros.  Al  finalizar la subida, es el tiempo de almorzar.

Los tomates pequeños son increíbles, muy dulces aquí.  Las bananas fueron costosas, probablemente no están en temporada en esta isla subtropical.

En teoría esto no es Beijing Pato, como no estamos en Beijing, pero es hecho y comido como Beijing Pato.  Después que el pato es mostrado al cliente, vuelve a la cocina donde se taja para comer en unos crepes muy delgados con cebolleta, con la piel crujiente y una salsa deliciosa. Pues, con estos comedores muy contentos termina este cuento culinario de Taiwan.  Gracias por viajar con nosotros!.  Y porqué no,  por alegrar el blogista con un comentario!