Conociendo a una ardillita 4.7.2015

Fuimos el sábado a la casita de campo para empezar hacer leña de los árboles talados. De inmediato escuché un sonido raro, que no pude conocer, ni localizar. Tanqueando la motosierra escuché este ruido de nuevo y de repente salió debajo de la casita una ardillita y casi sin temor buscó nuestra compañía. En la ciudad he visto ardillas tan acostumbradas al humano que vienen y comen de la mano, pero esto fue un animalito salvaje. Por supuesto estamos encantados.

Pensamos que probablemente en los abetos con sus ramas densas había ubicado el nido de las ardillas y esta joven ardilla ahora estaba despistada. Pronto tratamos de dejarla sola para que su mamá no la rezhasase, pero ella estaba más obstinada y pasó unos 15 metros de la casita a dónde trabajamos. Tuvimos que parar nuestro trabajo para no tener un accidente. Cuando salimos a casa, dejamos a ella a ejercer subir un tronco de un abeto.

 

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La ardillita fue muy atrevida

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Ella ha subido a mi brazo

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Parece que todos los animales les gustan el rascar la nuca.

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La ardillita trepa a la pierna de Tere

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Ella pareció estar completamente tranquila en la mano de Tere

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Cuando tratamos de continuar con el trabajo, ella estaba sentada un buen rato entre nosotros observando nuestro trabajo

 

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2 comentarios en “Conociendo a una ardillita 4.7.2015

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